En unos días partimos hacía Cartagena de Indias. El lugar tiene muy buena pinta y teniendo en cuenta que en España llega una ola siberiana, aún nos apetece más.
La temperatura máxima es de 32 grados y la mínima 25, vamos como en Pucela

Estos son algunos lugares que no podemos dejar de visitar.
Retazos de historia
El centro histórico de Cartagena de Indias tiene 466 años a cuestas y está enmarcado por una muralla de 11 kilómetros. La única entrada al recinto amurallado es la Puerta del Reloj que desemboca en la Plaza de los Coches, el lugar donde se subastaba a los esclavos. A un costado, se encuentra el Portal de los Dulces, acceso elegido por las vendedoras para ofrecer sus delicias: panelitas de ajonjoli, cubanitos, cocadas, doncellas, polvorosas y damas de honor. En torno a la plaza principal de la ciudad amurallada, la de Bolívar, se encuentra el Museo del Oro que guarda 547 piezas indígenas. Y también el Palacio de la Inquisición. En su interior se exhiben réplicas y originales de los principales instrumentos de tortura con los que fueron sometidos aquellos acusados de brujería, bigamia, injuria, solicitación (cortejar a una mujer en la calle) y homosexualidad. Para ver la colección de cepos de pies, cuello, jarros de agua y potros sólo hay que abonar un dólar. Fuera del sector amurallado, en los barrios, se alzan moriscas casonas de alcurnia, relucientes hoteles cinco estrellas, paseos de compras, islas y fuertes.
Getsemaní o el barrio del pueblo
Cuando se fundó Cartagena de Indias, en 1533, Getsemaní era una isla; luego un puente la unió con la ciudad y pasó a ser conocida como “el barrio de los pobres”. En sus orillas está el muelle de los alados Pegasos, por el que ingresaban los esclavos negros que venían desde el Africa. En este barrio se puede caminar por el Parque del Centenario y la Calle de la Sierpe, conocida por sus historias de fantasmas que datan de 1600. También está la Calle del Arsenal, frente a la Bahía de las Ánimas, famosa por la movida de sus bares, restaurantes y boliches durante la noches. Uno de los más conocidos, Mister Babilla, propone cenas a precios bajos y luego ofrece una pista de baile. Por 6 dólares se accede a La Carbonera, una disco en la que sirven deliciosos tragos.
Desde el cerro
Por la Calle de la Media luna, y tras cruzar el puente de Heredia, se llega al Cerro de la Popa, a 150 metros sobre el nivel del mar, el mirador por excelencia de Cartagena. Desde su terraza se puede tener una vista completa de la bahía y también visitar el monasterio de los padres agustinos recoletos descalzos, que abre diariamente de 8 a 17.30. El interior de su capilla guarda la imagen de la Virgen de la Candelaria, patrona de la ciudad, que celebra su fiesta cada 2 de febrero. A un lado del Cerro está el Salto del Cabrón, pendiente peñascosa rodeada de leyendas. Una cuenta que desde allí un fray arrojó la imagen del becerro de oro para finalizar con los rituales satánicos que se realizan. Otra señala que se tiraban desde la cima aquellos señores cuyas mujeres les eran infieles. De ahí, el nombre cabrón. Aquí intentaremos hacer la foto panoramica tanto de atardecer como de noche.
Manga: moros en la costa
A comienzos de siglo, muchas familias de dinero cambiaron el centro amurallado por la isla de Manga. Nombre que recibe en honor a los 15 tipos de mangos que florecen en sus angostas veredas. Las mansiones de la zona se caracterizan por la marcada influencia morisca de su arquitectura. De las construidas sobre la calle Real de Manga se destacan Villa Susana y la mansión de Enrique Román, ambas protegidas por la UNESCO. La última parada del paseo puede ser el fuerte Sebastián del Pastelillo, que hoy alberga al Club de Pesca de la ciudad. Además de una buena vista del puerto, dispone de un interesante restaurante que ofrece cenas a bordo de un catamarán.
Playas de la ciudad
Aunque las playas de Cartagena son diferentes a las del resto del Caribe, tienen encanto propio: un agua cálida y mansa que se arroja sobre la arena grisácea y fina de la costa. Por allí se pasean las palanqueras, con decenas de ramos frutales balanceándose sobre sus cabezas para vender, y las María Mulatas, aves características de la bahía, sobrevuelan la zona para robar comida. Las principales playas de Cartagena están en Bocagrande y El Laguito (una península artificial robada al mar). Son barrios residenciales y turísticos donde se alzan grandes edificios de departamentos y modernos hoteles. A 45 minutos en barco, el mar se salpica con 28 islitas coralinas: las Islas del Rosario. Salvo tres, son de propiedad privada, y distintas lanchas ofrecen excursiones que pueden llevar todo el día. La vegetación esconde tucanes y también vendedores, chicos y grandes, que ofrecen collares, langostas vivas, caracolas, a un precio que decae con el sol. En El Rosario hay un acuario con tiburones gato, tortugones marinos, rayas y delfines truqueros. A sólo 30 Km al sudoeste de Cartagena, estas islas son un paraíso para los amantes del snorkeling y el buceo que pueden observar una abundante vida marina entre los arrecifes de coral.
Rincones imperdibles
Cartagena, llave de las Indias, conserva su fama como la ciudad mejor fortificada de América. Hoy es patrimonio cultural de la humanidad y guarda rincones para no perderse: * La Alcaldía, sede del gobierno municipal, situada en la plaza de la Aduana. Frente a su edificio se encuentra la estatua en honor a Cristobal Colón. * La calle de la Amargura, que otras épocas conducía a las víctimas de la Inquisición rumbo a sus tormentos. * Iglesia de Pedro Claver, el santo de los negros. Sus restos fueron depositados en este monumento, construido a fines del siglo XVIII. * Plaza de Santo Domingo. Y la iglesia de igual nombre, sobre la angosta calle de los Estribos. * La Arquería de las Bóvedas, en el barrio San Diego, el mejor lugar para comprar artesanías y recuerdos. Se consiguen desde remeras, chivas (coloridos colectivos con techos abiertos) de todos los tamaños, estatuitas de madera, juegos de ajedreces realizados en coral, vestidos y mantas. * Mateos. El paseo nocturno por el casco histórico y la bahía ronda los 20 dólares.
Las majestuosas Fortalezas
Si algo caracteriza a Cartagena son sus fuertes, castillos y baterías. Construidas a lo largo de 200 años, defendieron a la Bahía de piratas e invasores varios durante los 18 ataques sufridos por la ciudad. Aquí, una breve lista de los puntos más inspiradores: * Castillo de San Felipe de Barajas. Su construcción empezó en 1657 y terminó en 1762. Ciento quince años que hallaron justificación cuando la fortaleza (declarada la mejor construida por España en América) congeló la intentona invasiva inglesa de 1815, durante 116 días. Se trata de una emocionante, amplia y abigarrada mole de piedra habitada por puertas falsas, túneles con artilugios visuales, troneras, balas de piedra y aspilleras, que ocultaron soldados armados hasta los dientes. * Castillofuerte de San Fernando y batería de San José, en Bocachica. Se encuentra al cruzar la isla de Tierrabomba, fue eririgido en el siglo XVIII para custodiar la bahía. * Fuerte del Pastelillo. Chico y armonioso, fue pensado para impedir la entrada enemiga a la Bahía de las Ánimas.